Diamond Dogs

DIAMOND DOGS

No les da vergüenza hacer del rock and roll una religión y una forma de vida. Son veinte años los que llevan en la carretera y sobre escenarios de todo el mundo los suecos, Diamond Dogs, una de esas pocas bandas míticas de la escena norteeuropea de los 90, que se hicieron un hueco en las preferencias de los amantes de la música potente, las baladas cadenciosas, y los himnos generacionales.

Porque estos suecos se dedican al negocio del R’n’R. Con sus poses, con toda la potencia que puede caber en un riff de guitarra, con las poses del incansable Sulo, con las inevitables ganas, el garito pequeño y el sudor. Y la música, claro. Una sola guitarra que se multiplica en decibelios pero sonando a sureña, un bajo con patillas, unos teclados con corbata, un batera potente, el señor del saxo y el impresionante vocalista que es el que tiene que terminar de dar forma al espectáculo.

Y al final la cosa se tradujo en una fiesta del rock, donde no caben sutilezas y se explota lo que todo el mundo sabe del tema y que, precisamente hace que nunca llegue a morir del todo. No es complicado de entender. Es sólo rock and roll