The Flying Rebollos

THE FLYING REBOLLOS

Un poco de historia. The Flying Rebollos. Los 80s agonizaban mientras aporreábamos una batería de quinta mano, un bajo Eco, que todavía conservamos y algunas guitarras de marca desconocida con las que tratábamos de hacer sonar un puñado de canciones en las antiguas oficinas de una naviera moribunda. Allí congregábamos a la peña que se arremolinaba alrededor de aquella cacharrería sónica y preparábamos veladas realmente salvajes. Corría el año noventa cuando después de algunas deserciones, fallecimientos y ajustes de diferente orden, los Rebollos voladores como tal, se juntaron en Portugalete con la sana intención de liarla parda allá donde fuesen reclamados para propagar sus incendiarias descargas sonoras.

Grabamos una maqueta con el fin de poder escuchar nuestras canciones y aquello nos gustó. Nos gustó tanto que la sacamos a la venta y tras varias reediciones llegamos a vender 2500 ayudados por la ddt, un colectivo libertario que distribuyó nuestro primer trabajo tratándolo con cariño y dedicación. Eso nos dio ánimos para buscar una discográfica que nos sacase un segundo trabajo en el que irían incluidas algunas de las canciones que componían “Me vi a matá”, nuestra primera maqueta. Dimos con Gor discos de Iruña, por mediación de Aitor Ariño de Lorentzo Records, el caserío del que tan gratos recuerdos tenemos y donde grabamos todo nuestro material, de ahí salió nuestro primer vinilo “Veranos de perros” grabado con más pasión que conocimientos técnicos de nuestra parte. Más tarde, ya en el 97, nuestro amigo Iñaki Antón” Uoho” produjo en el mismo estudio “Esto huele a pasta”. Vendimos el master a Dro en los tiempos en que estaba siendo fagocitada por Warner Music. A lo largo de los años noventa nos recorrimos toda la geografía de esta piel de toro, disfrutamos enormemente de cada show y a finales esta década decidimos dejar el grupo. Aunque siempre hemos mantenido la amistad y todos, de una u otra manera, hemos seguido vinculados al agitado universo del rock´n roll en sus diferentes vertientes.

25 años después de nuestra separación. En el otoño de 2023 decidimos que juntarnos para conmemorar eventos puntuales y homenajes varios estaba bien. Es lo único que hemos hecho en un par de ocasiones o tres en todo este tiempo. Así que nos citamos la primavera de 2024 con el fin de celebrar simplemente que estamos vivos. Comenzamos a ensayar algunos días para el bolo que decidimos hacer con nuestros amigos de la Gripe en el Txiberri de Urduliz. Las sensaciones vividas en el reencuentro han sido mágicas. La banda a excepción de Polako, quien está en estos momentos inmerso en una expedición en velero por largo tiempo, sigue siendo la formación original que grabó los dos discos.