Dicen los rumores que la familia Bloyet ha vuelto a tomar las riendas de Rock City. Esta ciudad, abandonada durante años, por fin encuentra el nuevo comienzo que merecía. Los hermanos Bloyet, bien conocidos por sus impecables servicios al rock, han decidido revitalizarla a golpe de riffs, fuzz, coros de órgano con aroma retro y una batería tan estridente como un disparo a quemarropa de un calibre 22. No hay artificios ni rodeos: aquí todo es actitud, volumen y verdad. Rock, rock y más rock. Así podría resumirse su propuesta: un cóctel orgánico y visceral, casi orgásmico, que bebe del “rock original de los 70” y lo mezcla con un blues sucio y descaradamente macarra. Una fórmula que funciona y que en directo cobra una fuerza arrolladora….
Entrada en taquilla sólo 7 euros.